Eliminar los escalones en casa

Los escalones internos están presentes en muchísimas viviendas. Pueden encontrarse separando el salón de la cocina, junto al ventanal que da acceso a la terraza o al jardín, o incluso dentro del baño. 

En algunos casos, su presencia responde a decisiones funcionales. Por ejemplo, el pequeño escalón que aparece en ciertos baños para generar la pendiente necesaria hacia los desagües, pero aumenta el riesgo de caídas y reduce la accesibilidad.

En otros casos, se incorporan únicamente por criterios estéticos: para diferenciar ambientes o elevar una zona específica, como la ducha o la bañera.

Lo que en un principio puede parecer práctico o incluso económico, con el paso del tiempo puede transformarse en una barrera arquitectónica difícil de salvar, especialmente cuando en la vivienda reside una persona con movilidad reducida o discapacidad. Es entonces cuando surge la necesidad de eliminar estos desniveles. 

¿Cómo eliminar los escalones en casa?

Eliminar un escalón interior o exterior no siempre es posible sin llevar a cabo una reforma importante. No obstante, existen alternativas que pueden considerarse: 

  • Instalar una rampa, ya sea fija (si hay entre 4 o 6 escalones) o móvil (si son solo 2). 
  • Instalar un ascensor doméstico o un salvaescaleras, tanto en interiores como en exteriores. Estas soluciones permiten superar desniveles de forma autónoma, incluso cuando el número de peldaños es elevado, y suelen requerir intervenciones mínimas.

En otros casos, como el escalón presente en baños o cocinas, salvar el desnivel mediante una rampa puede ser más complejo. Eliminarlo podría implicar redistribuir sanitarios o mobiliario, resultando en una reforma de mayor alcance. 

¿Qué dice la normativa: rampa o escalón?

Durante una reforma, puede surgir la necesidad de elevar parte del suelo para modificar instalaciones, generando un desnivel respecto al resto de la vivienda. En estos casos, el Código Técnico de la Edificación (CTE, Documento Básico “Seguridad de Utilización y Accesibilidad”, DB-SUA) establece los requisitos que deben cumplir las rampas en edificios públicos y privados:

  • Pendiente máxima según longitud de tramo:
    •  Hasta 10% en rampas de menos de 3 m.
    • Hasta 8% en rampas de menos de 6 m.
    • Hasta 6% en el resto de los casos. 
  • Anchura mínima libre de paso: 1,20 metros.
  • Si la rampa salva una altura superior a 18,5 cm y tiene una pendiente del 6% o más, se debe instalar un pasamanos en ambos lados, a una altura de entre 90 y 110 cm. 

A estas indicaciones se suman las normas previstas por cada comunidad autónoma, por lo que, dependiendo de dónde residas, te aconsejamos consultar a un técnico experto en accesibilidad antes de planificar una reforma. 

Una casa accesible en el tiempo

Aunque actualmente en la vivienda no resida ninguna persona con dificultades de movilidad, es importante recordar que una casa debería diseñarse pensando en todas las etapas de la vida. Una vivienda preparada para acompañar a sus habitantes hasta la tercera o cuarta edad requerirá menos modificaciones futuras y será más cómoda y segura a largo plazo. 

Para desniveles complejos – como viviendas de varias plantas, escaleras de acceso o comunidad de vecinos – la solución más eficaz suele ser el ascensor doméstico.

Los ascensores domésticos para interiores y exteriores, como los modelos Armónico Eléctrico y Dinámico de KONE Motus, son ideales para superar estos desniveles de forma sencilla y rápida. Su instalación suele requerir poca obra, demostrando que accesibilidad, diseño, utilidad y estética pueden convivir perfectamente en un mismo entorno. 

Consejos adicionales para mejorar la accesibilidad en casa

Además de instalar una rampa, un salvaescaleras o un ascensor, existen otras medidas que pueden mejorar notablemente la movilidad dentro del hogar: 

  • En la cocina es preferible optar por encimeras de altura regulable para poder cocinar de pie o sentado. Los muebles deberían ubicarse de forma que dejen espacio libre en el centro de la estancia para facilitar la circulación.
  • En el baño es importante prever un margen suficiente para maniobrar, especialmente entre el inodoro, el bidé y la ducha. Esto garantiza que las personas en silla de ruedas puedan entrar, girar y utilizar los sanitarios con comodidad. 
  • En pasillos, salón y dormitorio es necesario prever espacios amplios. Los pasillos deberían tener una anchura de al menos 85 cm, preferiblemente 1 metro o más, especialmente si vive alguien que utilice silla de ruedas y necesite espacio de maniobra.
  • Mobiliario y complementos: se debe cuidar el espacio entre sofás, sillones y muebles, así como entre la cama y el armario. Además, conviene evitar las alfombras, que pueden causar caídas o impedir el movimiento de las ruedas de una silla.

Eliminar las barreras arquitectónicas es apostar por la accesibilidad universal

Pensar en accesibilidad no significa renunciar a la estética, sino crear espacios que la mayoría de las personas puedan usar sin dificultad. Los principios de la accesibilidad universal invitan al proyectista a considerar no solo a las personas con discapacidad, sino también a quienes tienen dificultades puntuales o permanentes para moverse: personas mayores, personas con discapacidad visual o quienes transportan cargas pesadas. 

En definitiva, se trata de diseñar y reformar pensando en todos: los habitantes de hoy y los de mañana.

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