Cómo mejorar la accesibilidad en comunidades de vecinos pequeñas
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¿Qué intervenciones son necesarias para que un edificio sea accesible y logre sortear las barreras arquitectónicas que limitan la libertad de movimiento? Una comunidad de propietarios se considera accesible cuando permite a las personas desplazarse de forma autónoma desde el nivel de la calle hasta su propio piso y viceversa, eliminando los obstáculos que representan los escalones y los desniveles.
Vivir en un edificio accesible es un derecho a la independencia en la movilidad cotidiana. En un espacio sin barreras, las mujeres embarazadas, las personas mayores, las personas con diversidad funcional o personas con patologías cardíacas y respiratorias (que implican un esfuerzo físico considerable) pueden ejercer plenamente su derecho a la autonomía de movimiento.
Una comunidad accesible es más habitable para todos los residentes, ya que reduce el esfuerzo en las tareas diarias, como cargar la compra o desplazarse con carritos y niños pequeños.
Por estos motivos, la accesibilidad en la edificación residencial es un derecho sancionado por la ley, que no solo mejora la calidad de vida, sino que también incrementa el valor de la vivienda.
Cómo hacer accesible una comunidad pequeña según la ley
En España, la eliminación de las barreras físicas en los complejos residenciales está regulada principalmente por dos pilares normativos: la Ley de Propiedad Horizontal y el Código Técnico de la Edificación (CTE), que consolidó las normas sobre accesibilidad universal.
La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) y el derecho a la accesibilidad
A partir de la reforma de 2013, la legislación española ha reforzado el derecho de los propietarios a solicitar intervenciones para la accesibilidad (como la instalación de ascensores domésticos, rampas o salvaescaleras). Dichas obras pasan a ser prioritarias si en el inmueble residen personas con diversidad funcional o personas con más de 70 años. En concreto, el artículo 10 de la LPH establece que determinadas intervenciones son obligatorias y no requieren la aprobación previa de la junta de propietarios, tanto si son impuestas por las administraciones públicas como si son solicitadas a instancia de los propietarios. Son, por tanto, obligatorios:
- Todos los trabajos necesarios para el mantenimiento y cumplimiento del deber de conservación del inmueble y de sus servicios e instalaciones comunes, incluidos aquellos indispensables para garantizar la accesibilidad universal y la seguridad.
- Las intervenciones destinadas a garantizar «ajustes razonables» en materia de accesibilidad si son solicitadas por residentes (propietarios, trabajadores o voluntarios) con diversidad funcional o mayores de 70 años. La obligatoriedad se mantiene siempre que el coste anual de la obra (una vez descontadas las subvenciones o ayudas públicas) no supere el importe de 12 mensualidades ordinarias de gastos comunes.
Si deseas saber quién puede solicitar la eliminación de las barreras arquitectónicas en una comunidad de propietarios y cuál es el procedimiento a seguir, te recomendamos leer el siguiente artículo: Barreras arquitectónicas en comunidades de vecinos.
Código Técnico de la Edificación (CTE)
El Código Técnico de la Edificación es el instrumento normativo que establece los parámetros técnicos y los requisitos físicos necesarios para que los edificios existentes sean considerados universalmente accesibles, garantizando estándares de seguridad y confort para todos los usuarios.
Soluciones que mejoran la accesibilidad
En el caso de la adecuación de un edificio preexistente, los problemas de accesibilidad pueden ser variados. En una comunidad de propietarios pequeña, la autonomía puede verse obstaculizada por un tramo de escaleras o por algunos peldaños en la entrada. Es necesario adaptar las soluciones tecnológicas disponibles a cada caso específico:
Si el obstáculo consiste en uno o más escalones, el desnivel puede resolverse fácilmente con:
- una rampa móvil para colocar cuando sea necesario
- una rampa fija
- una rampa de obra.
Otros elementos clave para facilitar la movilidad autónoma son la puerta de entrada y el pasamanos de las escaleras. Las puertas pesadas y de tipo batiente pueden resultar difíciles de abrir para quien lleva un cochecito o se desplaza en silla de ruedas. Cuando es posible, se puede instalar una puerta corredera automática, un dispositivo de apertura eléctrico simplificado o un tirador ergonómico.
Otra solución excelente es la instalación de un salvaescaleras, un sistema que permite sortear las barreras arquitectónicas presentes en cualquier tipo de tramo de escaleras.
Salvaescaleras y ascensores domésticos
Los salvaescaleras y los ascensores domésticos se encuentran entre las soluciones más comunes para resolver el problema de las barreras arquitectónicas en comunidades pequeñas.
Existen dos tipos de salvaescaleras:
- las sillas salvaescaleras, como VIVAZ de KONE Motus: transportan a una persona sentada, garantizando un trayecto cómodo y seguro.
- las plataformas salvaescaleras, como Fluido de KONE Motus: permiten el acceso a una persona en silla de ruedas y, también, son muy útiles para familias, con carrito o para subir la compra.
Los salvaescaleras actuales son funcionales y no causan ninguna molestia a la comunidad: una opción óptima para asegurar la accesibilidad de forma poco invasiva. Son sistemas silenciosos, personalizables con acabados elegantes y se integran en la estética del espacio común. Además, la plataforma o el asiento plegable no obstruyen el paso cuando están en posición de reposo.
El ascensor doméstico es la opción ideal para resolver de forma permanente el desnivel en una comunidad pequeña. Además, no requiere cambios estructurales invasivos en el edificio.
En KONE Motus, los modelos principales son:
- Dinámico de KONE Motus: es un ascensor doméstico de diseño personalizable, ideal para áticos y espacios diáfanos de poca altura gracias a su gran versatilidad. Este modelo se adapta perfectamente tanto a entornos interiores como exteriores y destaca por una instalación rápida, realizable en pocas horas con escasos trabajos de albañilería.
- Armónico Eléctrico de KONE Motus: se presenta como un ascensor doméstico altamente sostenible y respetuoso con el medioambiente, totalmente libre de aceites. Su gran eficiencia energética evita la necesidad de modificar el contrato de suministro eléctrico. Asimismo, incluye una pantalla para monitorizar la batería y garantiza hasta 30 viajes en caso de corte eléctrico.
Instalar un ascensor doméstico es sencillo y a menudo no requiere obras de albañilería ni fosos profundos. Además, con sus 130 vatios de potencia, no es necesario cambiar el contrato con el proveedor de energía. Si el hueco de la escalera es insuficiente, existen soluciones para exterior con diseños que valoran la estética del edificio.